El sector de defensa europeo atrae inversión tras el aumento de gastos militares y la invasión de Ucrania
El aumento de gastos en defensa en Europa, impulsado por la invasión de Ucrania, genera un renovado interés de inversión en el sector militar.

El sector de defensa europeo se ha convertido en un atractivo entorno para los inversores tras más de 30 años de recortes en los presupuestos militares. A medida que las naciones del continente aumentan sus gastos en defensa, movilizando industrias y destinando cientos de miles de millones de euros a tecnologías de armamento, la situación geopolítica actual juega un papel crucial. La dura postura del expresidente estadounidense Donald Trump respecto a Ucrania ha instado a los aliados europeos a financiar su propia seguridad, lo que ha provocado un acelerado incremento en la demanda de equipos militares.
Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, el interés por el equipo militar ha aumentado drásticamente, registrando niveles récord en las órdenes de compra. Las acciones de grandes empresas del sector como BAE Systems, Rheinmetall, Leonardo y Thales han visto un incremento promedio del 83% desde las elecciones presidenciales en Estados Unidos, evidenciando un crecimiento impresionante en el ámbito de la defensa europeo. Según la analista de Morningstar, Loredana Muharremi, el conflicto en Ucrania ha desencadenado una nueva superciclo global de defensa, impulsada por tensiones geopolíticas.
Sin embargo, este repunte en la inversión plantea interrogantes sobre la capacidad de Europa para sustituir las suministraciones estadounidenses. Según el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo, un 55% de las importaciones de defensa de Europa entre 2019 y 2023 provienen de Estados Unidos, lo que resalta una notable vulnerabilidad en la industria europea. Europa se encuentra actualmente enfrentando carencias en áreas críticas como drones de reconocimiento, sistemas de defensa aérea y aviones de reabastecimiento, lo que limita su capacidad de operar de manera independiente.
A pesar de las dificultades, el horizonte parece prometedor para los fabricantes europeos. La industria de defensa local está bien posicionada y tiene la tecnología necesaria para producir los equipos requeridos. Patrice Caine, CEO de Thales, enfatiza la importancia de conseguir contratos a largo plazo, afirmando que están listos para producir si las órdenes llegan. Varias naciones europeas continúan adquiriendo armamento estadounidense, como los cazas F-35 de Lockheed Martin, lo que plantea un dilema sobre la dependencia de suministros externos.
El conflicto en curso ha subrayado la necesidad de que Europa fortalezca su capacidad de defensa. Ante situaciones en las que Estados Unidos limite sus suministros, Europa tendrá que actuar. Alternativas como el sistema SAMP-T, fabricado por MBDA y Thales, se perfilan como opciones críticas. Thales ya ha asegurado un contrato británico de 1.6 mil millones de libras para nuevas misiles.
En el ámbito de la inteligencia y vigilancia, Europa enfrenta también un déficit. La guerra en Ucrania ha demostrado la importancia de las capacidades de inteligencia estadounidenses, mientras que solo hay tres tipos de aviones de reconocimiento electrónico de gran tamaño en Europa. Empresas como Hensoldt y Saab están posicionadas para desempeñar roles clave en el desarrollo de nuevos sistemas de vigilancia.
Las innovaciones tecnológicas, incluyendo el uso de inteligencia artificial y sistemas autónomos, están comenzando a marcar una nueva era en el sector de defensa. Startups como Helsing están trabajando en el desarrollo de drones avanzados para satisfacer la creciente demanda. Ahora más que nunca, los políticos europeos deben decidir si colaborarán en la adquisición de defensa o si cada país optará por abordar sus propias necesidades de forma independiente.
A medida que los inversores anticipan un aumento en las inversiones en defensa, es evidente que el sector de armamento europeo está en plena expansión, con acciones que ya han comenzado a dispararse. La dirección que tomen los gobiernos europeos en este campo marcará un camino significativo en su futuro en materia de seguridad.